El título de esta entrada -Renacer- está íntimamente ligado a la creación de este blog, por varios motivos:
El primero y principal, porque mi antiguo blog "Retazos de mi ingenio" -que sigue aún vigente, aunque abandonado- se empeña en que no recuerde la contraseña que desde 2013 parece ser que está desengrasada y no hay quien abra la cerradura. Así que me ha dejado en la calle desnuda y apesadumbrada. Pero no hay mal que por bien no venga. Hay que cerrar etapas y abrir nuevos horizontes. El disgusto, a estas alturas, me ha durado poco.
El segundo motivo es, a pesar de que sigo escribiendo como siempre, desde mi alcoba y casi siempre a mano, que desde hace mucho tiempo no lo hacía en el blog (de ahí que haya olvidado la contraseña para acceder a él) y es la primera vez, después de bastantes años, que he intentado acceder para escribir una nueva entrada con "la buena suerte" de que ahora me veo con vosotros en este fresco y nuevo blog.
El tercer motivo es que ya pasé al mundo de los "trenti", hace varios años, y "Retazos de mi ingenio" sigue en la generación de los "tuenti". Mis ojos son los mismos, pero la mirada ha cambiado mucho en esta década que aún intento sabotear para que parezca un lustro.
El cuarto y último motivo es que tendremos que renacer de esta histórica situación que nos está tocando vivir. Sí, yo estoy confinada, tú estás confinado, él está confinado... ¡Quién nos iba a decir que un nuevo virus que subyacía en un pangolín contagió a un murciélago... ¿o era al revés...? y el murciélago...! ¡ya me he perdido! El asunto es que lo llaman coronavirus y ha mutado para convivir con el ser humano de por vida. El problema es que es súper contagioso y ya ha mandado al otro barrio de forma cruel a muchísima población. Hemos pasado ya la peor fase del confinamiento, pero aún estamos a la expectativa porque ya sabemos, y ya lo describía Galdós en sus obras - y los filósofos grecolatinos también lo sabían- que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra -incluso cien- y ,efectivamente, el ciclo se repite, porque hay más tontos que contagiados de coronavirus, que ya es decir.
Con esta entrada, comienza una nueva etapa vital de aprender a vivir con esta pandemia y a sobrellevar la incertidumbre de no saber hacia dónde nos va a llevar todo esto. Una nueva etapa de mascarilla en la calle, de distanciamiento social, de escritura bloguera... Después de haber recaído en la pluma tantos años, ahora vuelvo al teclado de nuevo. Y vuelvo con una mochila que no pesa, pero que sí es muy grande, tan grande como este paraíso -mi paraíso- de las palabras indómitas.
El Paraíso de las palabras indómitas
"(...) Aquellos años en los que todo era una gran obra de arte expuesta en mitad del paraíso. (...) Un paraíso donde las más graves heridas sólo podían ser aquellas grandes costras en las rodillas." (Estrella Mantero. Extracto de su poema "El Paraíso")
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Renacer
El título de esta entrada -Renacer- está íntimamente ligado a la creación de este blog, por varios motivos: El primero y principal, porque...
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